miércoles 25 de noviembre de 2009

Bizarro Ojo de Obsidiana

Para quienes leyeron el principio de esta historia en cierta comunidad, pueden saltarse los primeros parrafos, quienes no, entonces es mejor que continúen leyendo... (Aunque la verdad les recomiendo que lean todo XD)

Hace ya 23 años, el 21 de noviembre, nació una niña preciosa y pelona (sí, efectivamente, yo no tenía ni un pelo al inicio de mi existencia). Creció, jugó, bailó y a sus 23 años decidió ir a comer con sus amigas a un restaurant italiano del centro para después ir al cine para poder apreciar (por fin) el último film de Quentin Tarantino.

Fuimos 4 amigas: Aline, Mariana, Natalia y yo. Dos pidieron pasta bolognesa, las otras dos pedimos pasta con champiñones y bechamel. Ordenamos además una pizza grande mitad de 4 quesos y la otra mitad de peperoni. Como no podía faltar, yo pedí una limonada mineral (riquísima: mucho limón, poca azúcar, tal como me gusta).

Después de semejante atascada, nos fuimos directo al cine a ver que función podíamos alcanzar. Para mi desgracia nos encontramos una espantosa botarga del Doctor Simi en versión bombero (para quienes no sepan quién es el Dr. Simi, hagan clic aquí) que olió mi miedo a especímenes raros y salió en busca de mi grupo amigal.

A pesar de haber tenido el día anterior una clase de estiramiento que me dejó con pocas capacidades motoras por embaramiento (léase, dolor después de hacer ejercicio), pude correr milagrosamente a la primera librería que vi con la entrada lo suficientemente angosta para que no pasara la botarga. Cuando volteé a ver el objeto de mi pavor, vi que había apresado a mis queridas amigas en sus horripilantes extremidades rellenas de espuma de poliuretano y nylon-poliéster.

Yo no tuve más remedio que reírme de miedo mientras recuperaba el aire y mis piernas dejaban de temblar, pronto me di cuenta de que la chica de la paquetería estaba muy divertida observando mi estado. Le dije:

- Discúlpame, me dan pavor las botargas y ésa comenzó a seguirme (todo entre risas de miedo, carcajadas...)
- (Después de unos segundos de risa burlona) No te preocupes...
- Bueno, ya se fue... ¡Bye!

Y me salí de la librería. Luego del desastre, un chico pasó con su novia junto y no sé si fue descaro o confusión, pero exclamó un "Adiós" muy coqueto hacia donde estábamos nosotras... Yo quiero pensar que confundió a alguna de mis amigas con alguna conocida suya. Llegamos al cine y nos dimos cuenta de que no había ni una función que valiera la pena en horario cercano, así que mejor partimos.

Entonces empezamos a caminar por la Alameda Central y de pronto escuchamos una voz que decía: ¿Y vos sabés que se hace cuando pasa una estresha fugaz?

Y yo de manera automática (nunca hago esto, siempre ignoro a quien me habla en la calle) y también de modo algo despectivo contesté: Puf... pues le pides un deseo ¬¬

Entonces nos detuvimos a ver quien nos hablaba y pues efectivamente lo que pensaron: un argentino hiper delgado, con tintes de hippy y de cabello largo. Tenía un rollo de alambre de alpaca, aprox de calibre 22, en el brazo y unas pinzas conicas de joyero en la mano.

Yo pensé inmediatamente: ¡Madre! Ya la cagué... e hice movimiento evasivo. Pero la querida Natalia dijo: !Tiene joyería! ¡Vamos!... Y que vamos. El tipo empezó a soltar una jerga de lo más extraña: nada más y nada menos que argentino mezclado con ñero defeño... ¡Mierda!

- Te voy a hacer una estresha y mientras tu le vas a pedir un deseeeo, pero tu deseeeo no puede ser nada materiaaal ¿Entendés? Puede ser algo de saluuud, erótico, romántico... (aquí va una cara de ahhhh que taaaaal de Natalia) Ah que shá se te ocurrió algo! Mirá que luego luego sha pensaste en algo erótico, si es conmigo te lo cumplo...

Risas (¿La verdad que puedes hacer con un tipo hablando así? Sin ofender a los argentinos que leen mi entrada)

- Y ¿cómo se shamán? A ver, empezamos por la dereecha... ¿tú cómo te shamás?
- Natalia
- ¿Y tú?
- Aline (a regañadientes como siempre es la canija...)
- ¿Y tú como te shamás?
- Mariana
- ¿Y tú?
- Yo me llamo Mari
- Ah pero tu eres María Sonriente, o María Risas... porque mira que te sigues riendooo... pero wey ¿Qué te pasa? ¿Por qué te reís? Mirá cómo no me equivoqueeé.

[...]

Siguió una explicación de la dinámica de su puesto, que es hacer un anillo en forma de estrella y mientras piensas en un deseo que no sea nada material, así como lo dijo él. Luego cuando lo pone en tu dedo, sigues pensando en el deseo para que se cumpla. Le puedes dar una moneda (ya saben: Lo que sea tu voluntad y que no afecte tu economía) o puedes comprar alguna de las arteanías que hace: collares y aretes con un trabajo de alpaca de muy buena calidad (lo digo como diseñadora que soy) y con semillas de diferentes orígenes y que la verdad... podemos encontrar en muchos lugares. O, si no quieres pagar ni comprarle nada, entonces dice que puedes darle un beso... Iac, qué asco.

Aline no usa anillos, así que lo dijo abiertamente, el argentino procedió a hacerle un arete falso en forma de trébol. Pero con lo amable que es mi querida amiga, comenzó un juego de tú por tú que al resto nos tenía dobladas de risa.

Argentino - Oshe wey ¿Y a la Aline que le paaasa? Se ve que sos Piscis
Yo - Ay no, Piscis no, qué horror
Argentino - ¿Pues quién es Piscis, che?
Aline - Nadie importante
Argentino - Entonces ¿Qué sos? ¿Virgo?
Aline - Sí, soy Virgo
Argentino - Ah, con razooón. Oshe, pero bla bla blá bla bla blá

[...] Entiéndase que aquí va más plática y parloteo del tipo y la mención de mi cumpleaños. Le entrego el anillo a Mariana.

Argentino - Oshe, ¿Y vos que signo sos, Aline?
Aline - Ya te dije que soy Virgo
Argentino - Ahhh Virgo...

[...] Y aquí más. Además de la pelea de Aline por obtener otro arete porque solamente le había hecho uno.

Argentino - Oshe Aline... ¿Y entonces que signo sos?
Aline (con cara de no puedo más) - ¡Que soy Virgo! Me lleva la... ¡¡¡Viiiirgo!!! Que soy Virgo ¡Ya te dije! che boluuuudo...
Argentino - Oshe wey (dirigiéndose a mí). La Aline sha se enojooó. Y tu te seguís riendo... ¿Por qué te reís?

[...] Aquí fue la entrega de mi portaincienso y el arete faltante de Aline. Con un diálogo bastante interesante de Aline imitando al argentino y el argentino ni en cuenta de lo que pasaba realmente.

Argentino - Oshe ¿y vos que signo sos?
Yo - Escorpión (con mis aires de grandeza como siempre que se me pregunta esto)
Argentino - Puf... Escorpión y jarosha... ¡Que bárbara!

Y después de un diálogo súper extenso de ñerez y argentino mezclados en un ente bizarro y con aroma a alcohol, Natalia sacó ventaja de la situación porque se fijó en cómo hace el fulano las estrellas con alambre y yo salí con pupila recreada porque, aunque toda la jerga del tipo me diera risa, definitivamente tiene talento en cuando a joyería se trata.

Al final, malhablado el tipo y un poco tonto, pero se llevó fácil $100 en un ratito. $20 de unos aretes que compró Natalia y $80 de un collar hecho de obsidiana con tejido de hilo encerado que compré yo.

Como que se me olvidó el objetivo de esta entrada. Ciertamente tienen razón muchas personas al decirme que a mí me pasan algunas de las cosas más extrañas del mundo. Y algo es seguro: De alguna forma la mala suerte me sigue cazando:

- Una botarga me persiguió
- Un tipo salió de la nada pidiéndonos una moneda
- Un argentino con influencias defeñas que invade el espacio personal
- No compré mi pastel

Aunque la verdad eso no se compara en nada con haberme hecho un hoyo al día siguiente a causa del roce de un zapato que me queda algo grande y aún no cicatriza.

¡Momento!

Creo que exagero... Definitivamente lo del pastel es peor...